Resumen
Vimy es aún un pueblo-fantasma. Han pasado cinco días desde que fuera desalojado y las casi 13.000 personas que habitan en un radio de tres kilómetros del depósito de armas siguen sin poder regresar a sus domicilios. "Quedan 114 toneladas de explosivos pendientes de control y clasificación", explica el prefecto para justificar el mantener Vimy aislado y vacío. "Sólo permitimos visitas, muy breves, de quienes, por una razón u otra, han tenido que dejar en el pueblo sus animales de compañía o ganado que no podía ser desplazado".
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Extracto
El convoy francés con armas químicas llega sin incidentes al silo nuclear
Es el caso de 700 vacas que, dos veces al día, son ordeñadas por su propietario. De los 30 irreductibles que se negaron a marcha...
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