Resumen
Con champaña y langostinos se abrió el 30 de junio de 1966 el Museo de las Casas Colgadas en Cuenca. Una inauguración oficial de 15 minutos con seis personas, entre ellas el alcalde, el gobernador civil y los pintores Fernando Zóbel, que aportaba su colección de artistas españoles de los años cincuenta, y Gustavo Torner, los nombres que habían hecho posible la aventura de mostrar arte contemporáneo en la España franquista de los sesenta. Antes de la cena, unos setenta invitados, entre artistas, galeristas y amigos, se hacían una foto de familia en las escaleras que daban acceso a las 36 piezas de artistas como Sempere, Millares, Rueda, Torner, Tàpies, Zóbel, Saura, Mompó, Chillida, Guerrero, Feito, Rivera, Chillida, Palazuelo, Chirino, Cuixart.
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Extracto
Un museo para amar el arte
La fotografía de Fernando Nuño figura en la exposición documental La ciudad abstracta. 1966, el nacimiento del Museo de Arte Abstracto Español, inaugurada ayer en las salas temporales del museo para conmemorar el 40º aniversario de la...
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