Extracto
La vida sin tiempos muertos
"Me aburro". Repetida como el mantra del verano, es la queja cotidiana de un niño en vacaciones, enfrentado de repente a horas en blanco tras meses de actividad frenética, de madrugones, clases y extraescolares. Contra el aburrimiento poco pueden los campamentos, las mañanas en la piscina, los innumerables artilugios electrónicos del paisaje doméstico -desde Internet a las consolas, pasando por la tele o los móviles-, ni siquiera las pantallas de DVD que muchos coches incorporan ya para hacer más llevaderos los desplazamientos. El "me aburro" es una tortura para los padres, que se sienten obligados a llenar todos y cada uno de los ratos de ocio del menor como si fuera responsabilidad suya también que el niño esté co...Ver el contenido completo de este documento
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